Situada al sur de la Penìnsula Ibérica, Sierra Nevada es uno de los macizos montañosos que conforman la orografía de Granada. Debido a su altitud y proximidad al mar hace que posea un clima extremo.



El tiempo en Sierra Nevada

30 de enero de 2019

UN RUBÍ DE LA ALHAMBRA EN LA CORONA BRITÁNICA.


En los grandes fastos del imperio británico, la reina Isabel II luce la corona imperial o State Imperial Crown. Llama la atención en su centro el destello de un enorme rubí color sangre fuerte, del tamaño del huevo de una paloma. Se trata de una joya que fue sacada del tesoro real de la Alhambra de Granada en 1362 y que llegó unos años después a manos inglesas de una manera sumamente rocambolesca. Desde siempre se le ha conocido como el rubí de Don Pedro el Cruel, aunque hubiese sido más justo llamarlo el rubí del rey Bermejo.

La corona imperial británica es, quizás, la más suntuosa y espectacular de cuantas joyas tocan las cabezas de monarcas de la tierra. Es una pieza de casi tres kilos de oro en los que hay engarzados 2.783 diamantes, 277 perlas, cuatro esmeraldas, 17 zafiros y 5 rubíes. Pero hay tres gemas que destacan sobre las demás: el zafiro de los Estuardos; el diamante estrella de África de 317 kilates; y, sobre todas ellas, el rubí de Don Pedro I de Castilla.

Con sus 170 kilates (34 gramos), este rubí de origen español (que en realidad es una espinela) es la gema de su tipo más famosa del mundo. Hasta ahora se sabía con certeza que perteneció hasta 1362 al tesoro real nazarí, pero su origen se perdía en la noche de los tiempos y le conferían un origen mítico, se le entroncaba con la mesa del rey Salomón. Hoy sabemos, por los últimos estudios, que su origen más probable se encuentra en las minas de Mianmar, aunque tampoco se descarta Tailandia. Cuándo fue encontrado y cómo llegó a la Alhambra sigue siendo un misterio.
A mediados del siglo XIV España y Europa se desangraban en guerras internas: el Reino de Granada estaba en guerra civil entre Muhammad V, Ismail II y Muhammad VI; en el reino castellano luchaban Pedro I y su hermano Enrique II Trastamara; Inglaterra y Francia estaban inmersas en la Guerra de los Cien Años.

Muhammad V de Granada había sido depuesto por su sobrino Ismail II, con la ayuda de su cuñado Muhammad Abu Said (futuro Muhammad VI), que era hermanastro del rey. Ismail II era débil de carácter y con pocas dotes políticas; fue asesinado en 1359 por quien le puso en el trono, Muhammad VI. Éste gobernó el reino durante 1359-62. En la primavera de ese año regresó de su exilio africano el depuesto rey Muhammad V, decidido a recuperar su reino. Acudió a pedir ayuda al rey castellano Pedro I, que por entonces se hallaba en Sevilla guerreando contra su propio hermano y, a veces, contra los musulmanes de Granada. Allí acudió también el rey usurpador Muhammad VI, convertido en tributario del monarca castellano.

Ambos reyes granadinos se disputaban el favor y la ayuda del poderoso monarca castellano. Quien obtuviese su favor se convertiría en rey de Granada, es decir, si era Muhammad V recuperaría la Alhambra, si era Muhammad VI seguiría usurpando en trono conseguido tras un golpe de estado y el asesinato de Ismail II. Para obtener ventaja en el apoyo, Muhammad VI se desplazó a los Reales Alcázares de Sevilla con buena parte del tesoro real de la Alhambra.

Cuenta Pedro Pérez de Ayala en su Crónica de Don Pedro de 1362, que siendo el 16 de abril de ese año, los caballeros granadinos fueron invitados a una comida en el transcurso de la cual mostraron su disposición a entregar diversas joyas como pago. El rey Pedro ordenó encarcelarles: "Luego que el rey Bermejo fué preso, fué catado aparte si tenía algunos joyas consigo y falláronle tres piedras balajes tan grande cada una como un huevo de paloma, e fallaron á un moro pequeño que venia con él un correon que traia setecientas e treinta piedras balajes, e fallaron á otro moro pequeño, que era su paje, aljofar tan grueso como avellanas mondadas, cien granos; e a otro moro pequeño fallaron otra partida de aljofar tan grande como granos de garbanzos, que podia haber un celemín; e a los otros moros fallaron a cada uno, a cual aljofar, a cual piedras e levarongelo luego todo al Rey. E a los moros que fueron presos en la judería fueron falladas doblas e joyas, e todas las ovo el Rey".
Uno de los tres balajes (balax, berilo de la familia del rubí) que menciona la crónica era nuestro protagonista. El rey Cruel organizó una matanza de 37 caballeros granadinos en el campo de Tablada, a las afueras de Sevilla, siendo él mismo quien alanceó, dio muerte y cortó la cabeza al rey Muhammad VI. Se la envío a Muhammad V a la Alhambra pinchada en una pica. Resultó evidente que los rubíes y resto de joyas de la Alhambra no le sirvieron a Muhammad VI.

Tiempo después, en 1367, el monarca Pedro I de Castilla estaba acorralado por su hermanastro Enrique II de Trastamara. Se refugió en Francia y pidió ayuda al Príncipe de Gales, Eduardo de Plantagenet, más conocido por el Príncipe Negro por llevar una coraza de ese color. Los ingleses deambulaban por Bretaña enfrascados en su guerra contra la corona francesa. Entraron en España para ayudar a Pedro I a consolidarse en el poder, derrotando a los ejércitos castellanos en la batalla de Nájera (La Rioja). Pedro I no pudo recompensarles con más botín que unas cuantas joyas personales. Entre ellas iba el rubí del rey Bermejo granadino. No es cierto que el rubí fuese robado de la Iglesia de Santa María la Real de Nájera por los ingleses, como narran las crónicas riojanas.
Con tan escaso botín regresaron los ingleses a su país a seguir haciéndose la guerra. El Príncipe Negro mostró gran estima por la joya española, de manera que la lució en todas sus batallas. Pero murió en 1376 sin llegar a reinar. El rubí pasó a su hijo Ricardo II Plantagenet. En 1415 aparece el rubí de Don Pedro en la corona del rey Enrique V de Inglaterra, durante la batalla de Agincourt, donde la arquería inglesa destrozó al ejército francés de Carlos VI. Las crónicas cuentan cómo el Duque de Alençon desafió al rey inglés; le partió la corona del rubí de una estocada, pero finalmente el inglés consiguió la victoria.

La arriesgada costumbre de los monarcas de aquella época de luchar con la corona real sobre el casco le llevó a otro susto con el rubí. En la batalla de Bosworth (1485), el rey Ricardo III perdió la vida, el reino y la corona. La joya real fue hallada días después, partida en dos, en unos matorrales. A partir de entonces, el duque de Richmond pasó a reinar como Enrique VII de Inglaterra; inauguraba la dinastía Tudor y la corona con el rubí de la Alhambra.
La joya estuvo en las manos de una reina inglesa consorte de origen español, Catalina de Aragón, hija menor de los Reyes Católicos y esposa de Enrique VIII, aunque por poco tiempo. La corona y su correspondiente rubí fue vendida en la crisis monárquica inglesa de 1649. Debió adquirirla alguien de la familia real, puesto que en 1661 vuelve a aparecer sobre la cabeza del rey Carlos II recién restaurada la monarquía tras el periodo de Cromwell. Hubo por entonces algún que otro intento de robo de joyas reales británicas, lo cual aconsejó custodiarlas en la Torre de Londres, donde quedaron depositadas a partir de 1671 y sólo se sacan para que las luzca Isabel II en los pomposos actos de la Commonwealth.
Pero no quedó la cosa ahí con el rubí del tesoro real de la Alhambra. La State Imperial Crown fue rehecha en 1838 hasta dejarla en su estado actual. Fue con motivo de la coronación de la reina Victoria. En los cuatro siglos anteriores la corona y su rubí habían luchado en mil batallas y fueron sometidos a continuos retoques por joyeros; desde 1838 sólo ha sido sometida a limpiezas, restauraciones y estudios, como el efectuado para conocer el origen del rubí de Don Pedro. Nunca más ha sido reformada.

El rubí de la Alhambra ha pertenecido a las sagas reales de los Nazaríes, los Trastamara (en España), Plantagenet, Lancaster, Tudor y Estuardos (en Inglaterra). No sabemos si con anterioridad perteneció a alguna otra dinastía de reyes.
¿Origen real o leyenda?
El rubí de la Alhambra, del rey Bermejo, de Don Pedro o del Príncipe Negro, que de todas formas se puede llamar a esta famosa gema, tiene un origen hoy conocido gracias a la ciencia. Los análisis aseguran que procede de las minas de la actual Mianmar (Burma o Birmania anteriormente). ¿Pero cómo llegó a la Alhambra de Granada?
Existen infinidad de leyendas que acompañan su origen y beneficios/perjuicios que acarrea a quien lo posea. Lo más probable es que durante al alta edad media llegara a Al-Andalus en manos de mercaderes que comenzaron haciendo la ruta de la seda, después recalara en oriente próximo y Génova, hasta acabar en manos de la monarquía granadina, que mantenía estrechas relaciones comerciales con genoveses y venecianos.

Hay otra leyenda muy extendida que cuenta cómo, al llegar los musulmanes a la Península en 711, el caudillo Musa encontró la Mesa del Rey Salomón en la actual Medina Sidonia o en Toledo, adonde había ido a parar desde Roma y mucho antes desde Jerusalén por mediación de los cátaros. Se trataba de una mesa de oro, con 365 patas, que tenía engastadas miles de gemas. Musa se la habría arrancado y disputado a Tarik; por eso ambos fueron llamados a Damasco para dar explicaciones al califa.
Otras leyendas apuntan que el rubí fue traído a Al-Andalus, también procedente de Jerusalén, por los califas cordobeses. En este caso también se le asocia con los tesoros del Rey Salomón, quien lo habría extraído de sus enigmáticas minas africanas.

En todo caso, al rubí se le asocia con la mala suerte. Se dice que ninguna monarquía que lo tenga en su cetro o corona estará tocada por la buena suerte: el rey Bermejo de Granada murió casi en el acto; Pedro I de Castilla fue asesinado siete años después en Montiel; el Príncipe Negro no llegó a reinar; Ricardo III de Inglaterra perdió su trono cuando lo llevaba puesto... Por el contrario, el imperio británico se hizo más fuerte con él durante los siglos XVI a XIX. Incluso aseguran que se pone más rojo a medida que se derrama más sangre por la joya. Sin duda, se trata de uno más de los cuentos de la Alhambra.

3 de julio de 2018

EL ALBERGUE DE SAN FRANCISCO

Estado original del Albergue.


En los denominados Campos de Otero, al abrigo de los Peñones de San Francisco, en un lugar privilegiado sobre la cota de los 2.250 m, en el margen izquierdo del valle del río San Juan, se levantó hace poco más de cien años, el primer albergue estable construido en Sierra Nevada, refugio y estación base de las primeras pistas de esquí. Tras una azarosa historia, hoy apenas quedan unos restos mal conservados, pero de alto valor patrimonial.

El Albergue San Francisco es la más antigua de las construcciones que aún podemos encontrar en Sierra Nevada, ligadas a su primitivo aprovechamiento para el ocio. Su larga y desigual historia comienza en 1912, fecha en la que se constituye la Sociedad Sierra Nevada, iniciándose la construcción del Albergue, uno de sus principales objetivos, en abril de 1913. Finalmente, en diciembre de 1915, aunque incompleto, el edificio se inaugura dando fecha al inicio "oficial" del deporte del esquí en Sierra Nevada.

Situado en primera línea del frente, el Albergue de la Sociedad Sierra Nevada fue sede y objetivo militar en la Guerra Civil. El 8 de marzo de 1938 resultó parcialmente destruido tras una explosión no bien aclarada que, además de daños personales, destruyó casi totalmente la nave central y la cúpula de la esquina derecha del edificio. Abandonado, falto de cualquier reparación o mantenimiento durante años, y sometido a las inclemencias invernales, terminó por convertirse en casi una ruina. La ubicación de la estación de Pradollano, en el vecino valle del Rio Monachil, lo condenó al aislamiento y al olvido.

A finales de la década de 1970, los ruinosos restos que se habían ido acumulando desde el final de la guerra fueron eliminados y retirados de los Campos de Otero. No obstante, la decisión y el empeño de la Sociedad Sierra Nevada de conservar la parte "obstinada" en mantenerse en pie, la cúpula izquierda, gemela de la destruida, ha permitido que en la actualidad conozcamos el histórico Albergue, aún modificado, representando su mejor pasado, aun con bastante dignidad.

En las últimas décadas, la Sociedad Sierra Nevada, uno de los tres clubs montañeros más antiguos de España y primero de Andalucía, con gran voluntad, pero hoy muy mermada en sus capacidades, ha llevado a cabo diversas intervenciones para la conservación y mantenimiento del Albergue existente, cuyo uso ha recuperado.

Estado actual del Albergue.

13 de junio de 2018

¿Y SI EL GUADALQUIVIR NACIERA EN SIERRA NEVADA ?

En los textos antiguos, los árabes se refieren a Sierra Nevada como Yabal al-Taly, cuya traducción sería el Monte de la Nieve. En otras ocasiones, su nombre es Yabal Sulayr, el Monte del Sol.  
Es en estos montes donde los musulmanes sitúan el nacimiento del rió Guadalaquivir, ya que ellos consideraban los nacimientos de los ríos en la parte mas alta y no la más distante a la desembocadura, tal y como se considera en la actualidad.
Debemos considerar que de la laguna de la Mosca nace el Rio Valdecasillas, que más adelante se junta con los rios Valdeinfierno y Guarnón para formar, así, el Rio Real, que mas adelante recibe el nombre de Rio Genil, afluente del Guadalquivir. 

Laguna de la Mosca, lugar donde los musulmanes ubicaban el nacimiento del rio Guadalquivir.

Ibn al Murabic al Zadi, Cantor de Sierra Nevada le dedica esta poesía:

                                            Anciano de venerable majestuosidad y larga vida
                                           vida cuya extensión y limite nos son desconocidos. 
Luce blancas y luminosas vestiduras
 que no puede hacer mejor mano de hombre.
 En unas ocasiones lo ves totalmente vestido
 mostrando su autoridad; 
en otras, lo ves desnudo sin quejarse 
del calor del sol o del frío de la noche. 
¡Cuántos días han transcurrido y lo sigues viendo 
 en la misma situación sin padecer enfermedad ni vejez!
 Este es sulayr,
 el anciano de Granada, 
ciudad de cuya belleza todo el orbe tiene noticia. 
En ella hay un monarca excelso al que se han sometido
 los más importantes reyes de la tierra siendo él un niño,
 pero al que protege el Señor del Trono 
guardándole siempre de todo mal.


Aspecto de los glaciares de Sierra Nevada en la época cuaternaria.




6 de octubre de 2017

LAS MINAS DE ORO DE CENES DE LA VEGA.

 
"La tierra vibra y retumba. Unos cientos de hombres con el torso descubierto y dorado por el sol apilan, es espuertas de esparto trenzado y cuero, la tierra rojiza que más tarde será transportada en bestias. Una vez extraído el preciado metal es enviado a las fábricas de moneda de Roma para así sufragar los gastos del imperio."

Algo parecido a esto debió de ser la crónica de algún viajero romano, de esos que en sus crónicas dejaron plasmada parte de la historia.
Ilíberis, la Granada romana era uno de los lugares mineros mas productivos del impero, tanto en oro, tema que nos concierte, como plata, hierro y cobre.

Representación de procedimiento "Ruina Montiún".

27 de abril de 2017

LA PATATA COPO DE NIEVE

Jornaleros recolentando la patata Copo de Nieve (Güejar Sierra)


Aunque su procedencia es andina, su cultivo se popularizó allá por el siglo XIX ya que resistía perfectamente las inclemencias climatológicas a las que se exponen a mas de dos mil metros de altitud.

Esta variedad de patata una, vez recolectada en el mes de septiembre u octubre, se conservaba enterradas en las laderas de las altas cumbres de Sierra Nevada hasta la primavera siguiente. 

En el intinerario que va hacia el Cortijo del Hornillo ( Güejar Sierra ) aún pueden observarse estos hoyos para su conservación y donde los agricultores las iban desenterrando a demanda para su consumo.


Panel informativo en el camino a El Hornillo donde se hace referencia a esta variedad de patata.


Mirador de El Hornillo con las impresinantes vistas de las cumbres de Sierra Nevada.



Actualmente en la Casa de la Hortichuela, así como el la Alpujarra y en el Valle de Lecrín se esta intentando recuperar esta variedad de patata con prometedores resultados. Su aspecto es redondo y de pequeño calibre, su piel roja y su carne blanca con tonalidades rosadas. 


Nacimiento de agua en el camino de El Hornillo.

23 de febrero de 2017

EL RADIO-TELESCOPIO DE SIERRA NEVADA.



El radiotelescopio de Sierra Nevada es una gigantesca antena de 30 metros de diámetro y algo más de 700 metros cuadrado de superficie que pertenece al Instituto Hispano-Franco-Germano de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), con sede en Grenoble. Como su propio nombre indica, su campo de acción es la Radioastronomía Milimétrica (microondas). Al trabajarse en frecuencias muy altas la antena debe ser casi perfecta, por lo que los ajustes antes de empezar a funcionar fueron muy complejos.

Dado que las microondas son absorbidas por el vapor de agua, la búsqueda de un emplazamiento para el radiotelescopio fue de vital importancia para el futuro éxito del las observaciones. Se buscó por toda Europa y Norte de África un lugar seco y alto (a mayor altitud menos atmósfera) y la casualidad quiso que cuando se inspeccionó el Pico del Veleta hiciera un tiempo excepcionalmente bueno durante los 20 días que duró la visita del comité. En un principio se pensó en localizarlo justo en el Pico del Veleta, pero los vientos de más de 200 km/h así como una cierta controversia de la ciudadanía granadina decidieron su emplazamiento final.

Entre otras, se hicieron pruebas antisísmicas, al ser Granada una zona de cierto riesgo y actividad sísmica. La construcción finalizó en 1985, situándose el radiotelescopio sobre un gigantesco pedestal de hormigón. En él descansan las 800 toneladas del conjunto, 400 de la antena y los dos contrapesos de 200 toneladas cada uno. Fue fabricado por una empresa alemana, con lo que el precio de compra fue sensiblemente inferior para España al ser un país integrante del consorcio (del IRAM) que para el radiotelescopio gemelo que se situó en Irak (bombardeado y destruido en la Guerra Irán - Irak).


Las instalaciones del radiotelescopio poseen todo lo necesario para que tanto el personal de funcionamiento como la comunidad científica puedan habitar sus instalaciones de una manera cómoda. Además de las instalaciones para un uso científico tienen cocina y comedor, sala de estar, dormitorios independientes con baño completo incluido, biblioteca, gimnasio... y por supuestos las pistas de Sierra Nevada.

Reciben la luz del suministro general en alta tensión y mediante unos transformadores pasan a baja la que necesitan (por si hubiera un fallo en el suministro poseen generadores de gas-oil). Dentro de las instalaciones, el aire está climatizado y humidificado ya que a esa altitud podría haber problemas respiratorios en estancias prolongadas. El agua que beben es mineral, y es que la red hidrológica "usual" no llega a esa zona (el agua que les llega proviene de la Laguna de la Yeguas y esta al ser agua de deshielo ni es higiénica ni posee las sales necesarias para un consumo periódico).

Los suministros y el personal en invierno llegan hasta las instalaciones en una camioneta oruga. Incluso en caso de averías, poseen un pequeño taller donde el tornero de las instalaciones puede preparar piezas necesarias. De hecho, muchas de las piezas que alli necesitan son creadas a mano y particularmente para su uso allí.

ORIÓN EN EL CIELO DE INVIERNO.

CONSTELACIÓN DE ORIÓN

Cuenta la Mitología Griega que Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea , la diosa de la Tierra. Al nacer creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba. Orión está representado por un guerrero alzando su espada y cubriéndose del enemigo con un vellocino. A su lado se encuentran sus perros guardianes: Canis Mayor y Canis Menor.

Esta constelación, la de Orión, podremos observarla durante todo el invierno sobre nosotros en cualquier parte del Hemisferio Norte.
Podremos reconocerla fácilmente en el cielo por sus tres estrellas alineadas que forman el denominado Cinturón de Orión. Estas tres estrellas también se conocen como Las Tres Marías o los Tres Reyes Magos en la cultura anglosajona.
Ya los egipcios las identificaron en el cielo e incluso construyeron sus tres pirámides mas conocidas (Keops, Kefren y Micerinos) tomándolas como referencia.

RECREACIÓN

Una vez identificadas en el cielo estas tres estrellas alineadas podremos identificar a su perro guardián, la constelación del Canis Mayor. Para ello solamente tendremos que prolongar una línea imaginaria  hacia el sureste (digamos hacia Sierra Nevada). Una vez localizada esta nueva constelación observaremos la estrella mas luminosa del firmamento, Sirio.

ESQUEMA DE LOCALIZACIÓN